La educación y la política en México, explicadas en una simple comparación

Después de una larga ausencia de este blog (casi 2 meses) debido a mi cambio de residencia y de un nuevo trabajo, quiero compartir aquí el contenido de una columna de Guillermo Sheridan en el periódico El Universal, en el cual nos muestra un más que interesante y reflexivo comparativo entre dos realidades completamente opuestas (en cuanto a nivel socioeconómico), pero unidas invariablemente por ese oscuro callejón en el que se entrelazan la educación y la política de nuestro país.

Educación y Política

Las historias de Paloma Noyola y de Yuriri Ayala, más allá de la loable y educativa comparación que realiza el periodista e investigador de la UNAM, deben servirnos para no solamente subrayar hechos como éste que ponen en evidencia tan sólo una de muchas realidades símiles en nuestra sociedad (el caso de la UMSNH, la UACM, los salarios y privilegios de los políticos, las “becas” estatales a alumnos destacados, las escuelas normalistas, entre otros), sino poner en marcha, desde nuestra trinchera e incluso más allá, acciones positivas y constructivas que den un giro radical a esta lúgubre realidad. Es hora de brindar luz al camino que comparten la educación y la política de este país.

Tomado de El Universal, el 20 de Noviembre del 2012, del periodista Guillermo Sheridan cuyo título es “Entre Paloma y Yuriri, Paloma

Paloma Marlene Noyola Martínez nació en 2001, vive con su mamá en la colonia El Cambio, un barrio de pepenadores de Matamoros (el papá se murió hace poco). Paloma es la menor de ocho hijos. Asiste a la primaria pública “José López Urbina”, conocida como “El Basural” por su vecindad con el tiradero.

Yuriri Ayala Zúñiga nació en 1984, vive en la Colonia El Olivo de la Ciudad de México, con su esposo, Erick Hernández. Es militante del PRD desde los 14 años. Ha trabajado en las oficinas de “formación política” y “desarrollo social” de la delegación Gustavo A. Madero. Yuriri y su marido militan en Izquierda Democrática Nacional, facción del PRD que lidera René Bejarano.

Paloma Noyola obtuvo 921 puntos en la prueba de matemáticas de la Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE) que se aplica en dos niveles (primaria y secundaria) en los planteles públicos y privados del país. Fue la calificación más alta de su nivel. En la otra prueba, español, logró 800 puntos: la tercera nota más alta.

Yuriri Ayala obtuvo 1.07, en una escala del cero al 10, en su Coeficiente de Desempeño Académico (CDA) en la carrera de Comunicación de la Universidad de la Ciudad de México (UACM). Su coeficiente de desempeño sólo fue mejorado por Roberto López, líder del Consejo Estudiantil de Lucha que tiene cerrada a la UACM hace más de 80 días, quien logró un promedio casi perfecto: 0.86 (cero punto 86).

¿A qué se debe la eficiencia de Paloma Noyola? Su obvia inteligencia y su tenacidad le han permitido sobreponerse a sus adversas condiciones económicas, sociales y familiares y obtener resultados superiores a los de niños bien comidos y mimados en las escuelas privadas. Habrá que suponer también que su madre, la señora Martínez, y su maestro, Sergio Álvarez, han sabido propiciar esas capacidades.

¿A qué se deberá la ineficiencia de Yuriri Ayala? En nueve años como estudiante de la UACM ha logrado aprobar 77 de 380 créditos, con gran desperdicio de recursos de los contribuyentes. Habrá que suponer también que su maestro, René Bejarano, ha sabido estimular su capacidad y ambición política a pesar de su deplorable desempeño académico.

La comparación viene a cuento porque Yuriri Ayala es la presidenta de la Comisión de Educación de la ALDF. Y en esa calidad, exhortó a la rectora de la UACM, Dra. Esther Orozco, a “valorar su permanencia en el cargo” (es decir: a que renuncie). Como es sabido, la Dra. Orozco cree que es necesario que los estudiantes de la UACM -como Yuriri- mejoren su desempeño académico.

El desempeño político de Yuriri, en cambio, no podría ser mejor. Lleva siete años de funcionaria pública, ahora es diputada y, con apenas 28 años, tiene un promisorio futuro, siempre y cuando siga obedeciendo al líder Bejarano, que fue quien la nombró, para cubrir la “cuota de género” (la candidatura de hecho era para don Erick, el marido de Yuriri).

Paloma Marlene Noyola recibió del director de su escuela, como premio, una computadora que no puede usar porque en su barrio no hay energía eléctrica, y un apoyo económico mensual de 500 pesos otorgado por el estado de Tamaulipas. La Fundación Legorreta Hernández ha recaudado más de 100 mil pesos para cuidarla y financiar su educación (si quiere usted donar, busque “Paloma” en http://www.fondeadora.mx).

Yuriri Ayala Zúñiga recibirá durante sus tres años como diputada 2 millones 652 mil pesos. Si ahorra el 10% de su dieta, la ALDF le duplicará, al salir, la suma ahorrada.

Así es la vida. Así no es la vida.

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