La batalla entre el café y el té

Navegando por algunos blogs, sitios informativos y de autoridades en la materia, ha sido consistente el tema entre qué bebida es mejor entre el café y el té, que si uno es más saludable que otro. Pero uno de los debates principales que se han dado es sobre cuál bebida es mejor para mejorar la atención, estimular el sentido de alerta, reducir el estrés psicológico, etc. Es así que con ayuda del blog Scientia, el ganador de esta batalla podría quedar ya al menos un poco más claro.

Café vs Té: Foto por Thinkstock LLC/Picture Quest

La cafeína (1, 3, 7-trimetilxantina) pertenece a los derivados del grupo xántico o xantinas que a su vez derivan de las purinas. Esta sustancia es a su vez análoga de la teína (la cafeína del té), guaranína y mateína. Entre el cúmulo de sus propiedades destacan, entre otras, el ser estimulante del sistema nervioso central, diurético, relajante de musculos lisos y favorecedor de la vasodilatación (aumento del diámetro de venas y arterias).

Esta sustancia o alcaloide (la cafeína) se encuentra en algunas plantas, semillas y también puede producirse sintéticamente en laboratorio. Se aisló por primera vez en el año 1820 y por un periodo de tiempo se le confundió con la mencionada teína, tratándose del mismo compuesto molecular. En plantas como el cafeto (Coffea arabica), la del té (Camellia sinensis, en sus variedades blanco, negro, verde, etc.), la nuez de cola, la yerba mate, la del cacao, entre otros, se encuentra esta sustancia.

Esto quiere decir que, al contrario de lo que se pudiera pensar en primera instancia, las infusiones del café y del té contienen la misma sustancia, que es precisamente la que permite esta comparación o que da pie a esta mentada “batalla”. Es así que el Dr. José Manuel López, profesor del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Murcia, España, y autor del blog Scientia, se animó a mostrar una comparación entre ambas infusiones, basándose a su vez en informes científicos de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) por medio del Panel de Expertos en Nutrición, Alergias y Dietéticos.

Scientia menciona que, si bien es cierto que el café contiene una mayor proporción de cafeína que el té (contiene entre la mitad y la tercera parte), por lo que suele ser un estimulante de mayores efectos (una taza de café tiene entre 60 y 110-120 mg de cafeína, una de té negro entre 25 y 100 mg, y una de té verde tan sólo 10 ó 15 mg), la EFSA ha puesto énfasis en un estudio formal acerca de las propiedades de otra sustancia propia del té denominada L-teanina contenida en la ya mencionada Camellia sinensis, en la cual explican que “no solamente no mejora la función cognitiva sino que ni reduce el estrés psicológico, ni mantiene el sueño normal, ni nada por el estilo”.

El blog español también hace mención a que los científicos de la EFSA “han dictaminado que, en dosis de al menos 75 mg, la cafeína mejora diversos procesos cognitivos relacionados con un aumento de la atención, memoria o aprendizaje”. Además de esta interesante conclusión, la EFSA también ha ratificado los estudios que muestran cómo la cafeína aumenta la resistencia ante el ejercicio disminuyendo la sensación de cansancio, siempre y cuando se consuman tres miligramos por kilo de peso una hora antes del ejercicio.

Lo que sí es claro es que, al aumentar la dosis en la ingesta del café, sobre todo si pasamos la barrera de los 150 mg (unas tres-cuatro tazas aprox.) como lo muestran algunos estudios, puede producir ansiedad, irritabilidad, insomnio, sudoración, taquicardia y hasta diarrea. Esto por supuesto acompañado de una cada vez más acusada sensación de dependencia a la sustancia, y cuya interrupción puede provocar dolores de cabeza, cansancio y fatiga.

Personalmente llevo alrededor de un par de años consumiedo café casi de forma diaria, sin pasar de las dos tazas (lo sustituí literalmente por la leche, que antes consumía diario jaja), y aunque me considere fan del café o “cafeísta” (tomo prestado el calificativo para los fans de esta infusión del blog aquí mencionado), creo que es claro que el consumo de ésta de forma diaria contribuye a mantener una buena salud, una excelente fuente de antioxidantes para el cuerpo y nos mantiene en un estado activo (sin depender de fármacos televisivos “milagro”) que nos permite realizar mejor nuestras actividades diarias.

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