La Guerra de los Mundos (H.G. Wells)… Un golpe certero al egocentrismo humano, con 115 años de vigencia

Guerra de los Mundos: H.G.Wells

Todos los seres humanos, indiferentes y autocomplacientes, estaban seguros de su dominio sobre todas las especies del mundo, y seguían su vida rutinaria con absoluta tranquilidad. Pero no se daban cuenta que desde tiempos inmemoriales, estaban siendo observados, como cuando ellos observan a través de un microscopio las cepas de bacterias que se multiplican en una simple gota de agua.

H.G. Wells, uno de los pioneros de la ciencia ficción junto con Julio Verne, relata en esta obra una fantástica invasión de seres extraterrestres venidos desde el planeta Marte al nuestro. Una obra que a pesar de su publicación en el ya lejano 1898, mantiene su vigencia literaria en la rama de la ciencia ficción con su argumento, aunque inexacto en cuanto a verosimilitud científica se refiere, sí en cuanto a la comprensión del lugar que ocupa el ser humano en la naturaleza (y en el universo) y sus ciclos naturales, así como un golpe certero a su egocentrismo milenario.

La Tierra era su meta, y esperaron hasta el momento más oportuno. Así fue como llegaron, en los albores del siglo XX, cuando una extraña estela de resplandores verduzcos y sombríos, cruzó el cielo de Inglaterra. Así comenzó todo. Las máquinas arrasan con todo lo que encuentran, las armas humanas son ineficientes. ¿Cuál va a ser el futuro de los seres humanos en la Tierra?, no parece haber esperanzas. No era más que una guerra entre hombres y gusanos. Nosotros eramos los gusanos… palabras más, palabras menos, sobre este argumento gira la vívida narración de Wells, que describe con detalle el terror de una invasión ficticia de una supuesta civilización marciana con hambre de conquista (y de sangre humana).

Wells en aquél entonces, supongo que no se imaginaba que con este libro estaba inaugurando un nuevo género literario que se conoció como fantasía científica, y que hoy en día conocemos por ciencia ficción. Aunque el desenlace de los marcianos en su lucha por conquistar la Tierra es provocada por los “seres más humildes que Dios en su sabiduría creó” (como llamó Wells a las bacterias), en esa época él aseguraba que los microorganismos no existían en su planeta y que por tanto, al entrar en contacto con la atmósfera terrestre, sus días estaban contados.

Pero este error científico (afortunado error) no demerita en nada su mensaje y narrativa, ya que hoy conocemos que la vida se define no en términos del ciclo estereotípico de nace-crece-se reproduce-muere, sino en términos de una síntesis de infinidad de proteínas en largas cadenas de genes, sistemas autosuficientes de gran complejidad para el establecimiento de un equilibrio interno en el alcance de una armonía con su entorno. Algo así (un biólogo por supuesto tendrá un concepto millones de veces mejor =) ). Esto entonces nos lleva a la conclusión de que las bacterias, por supuesto que debieron existir en cualquier ambiente o ecosistema o planeta cuya máxima representatividad de vida se encuentre en un conjunto de marcianitos con tecnología ampliamente superior al nuestro.

Haber tomado en cuenta este argumento, hubiera llevado a Wells a rebuscar y encontrar subrepticiamente otros recovecos narrativos para sacar adelante la historia… pero eso sabemos es lo de menos, no se requiere de rigor científico a la hora de escribir buenas novelas. El asunto por tanto pasa a un segundo término y el mensaje desemboca más a mi parecer, en la cuestión del aire de superioridad que a lo largo de la historia ha tenido el ser humano, como si el antropocentrismo fuera el eje fundacional del universo y que cualquier persona ingrata con aires de Copérnico que salga por ahí a decirnos que no somos indispensables para nadie y mucho menos para el Universo entero (caso de Wells), no se le debe hacer mucho caso… cosa de la cual por supuesto, el Destino, o Dios, o la Fuerza primigenia, o Chuck Norris o el Padre del Big Bang, sin duda suelta una carcajada ondeando su copa de vino cósmico.

Y sin duda que el comportamiento, aún primitivo de nosotros como especie, se vió reflejada cuando en el año de 1938, cuarenta años después de que La Guerra de los Mundos nació, en una emisión de Mercury Theatre on the Air, un programa de la compañía de teatro de Nueva York fundada por Orson Welles y John Houseman, la gente que escuchaba el relato de la historia imaginó que se trataba de un programa informativo en vivo en lugar de una novela de ficción (a pesar de no ser la primera vez que emitían al aire una obra literaria).

Esto sin duda fue aprovechado por los monopolios de la prensa escrita para aumentar la paranoia en unos y atacar a la estación radiofónica en particular, ya que veían en ellos un fuerte competidor en el mundo de la información… como vemos, hasta en esto surgieron luchas de poder, aunado a la histeria temporal de algunos habitantes, tanto en la ciudad como en zonas rurales… y sorprendentemente, ¡también esto se cuenta en La Guerra de los Mundos! (con el aumento exagerado del precio de los periódicos por cubrir la nota de la invasión y el inminente apocalipsis). Si el mundo termina, ¿por qué no lucrar también con ello?

Desde otro punto de vista, la novela asimismo resulta ser una muy buena crítica a las invasiones inglesas en territorio africano en la época de expansión industrial que buscaban las potencias mundiales para desarrollar el capitalismo y abrirse paso a la globalización. Y para echarle tambien más leña crítica al fuego que escupe este gran guión, nos podemos también remontar a la época de la Conquista, en donde dos mundos impresionantemente opuestos se encontraron, dando origen a muchas de las más sangrientas y despiadadas guerras que el mundo haya conocido. Y también se hace presente el protagonista de La Guerra de los Mundos, ya que la viruela (importada por los europeos) arrasó con las civilizaciones de Mesoamérica.

La Guerra de los Mundos es de plano una obra infaltable en los clásicos de la ciencia ficción, y la ciencia ficción no se podría definir como tal sin tomar en cuenta esta pieza literaria que representa una de las piedras angulares de su fundación como género. Wells sigue y se seguirá llevando aplausos de pie por parte de los fans de la ciencia ficción… ¿y por qué no?, de todo aquél que guste de leer un buen libro.

Referencias:

  • La Guerra de los Mundos. Herbert George Wells (1898)
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