Fahrenheit 451 (Ray Bradbury): El ardor del papel… y del conocimiento

Fahrenheit 451. Ray Bradbury

“La vida debe ser fácil, sin complicaciones, y todo aquello que quiebre con eso, todo aquello que requiera de pensar, debe arder en el fuego”… este es el enérgico axioma ideológico de una extraña organización de bomberos cuyo objetivo es mantener un status quo de “felicidad” social. Quemar libros, castigar a los cultos, hacer arder las universidades y sembrar el terror es el idilio incuestionable de los bomberos de este extraño país. Su instrumento no es el agua… sino el mismo fuego (la temperatura a la que arde el papel).

Ray Bradbury, que se nos fue apenas el mes pasado (Junio 2012), uno de los más grandes maestros de la ciencia ficción, lo muestra vívidamente en esta que ha sido considerada por muchos su mejor obra dentro de este género.

Fahrenheit 451 es una novela distópica que se desenvuelve en una trágica sociedad futurista, donde leer y pensar está prohibido, donde la televisión manipula a su antojo las mentes de millones y millones de personas que han perdido su condición de seres humanos pensantes y racionales, donde la guerra estalla sobre sus cadavéricas conciencias y hacen caso omiso de ella, donde la felicidad se encuentra en esos inútiles aparatos que robotizan la mente y donde una pequeña niña adolescente (Clarisse), que aún sabe sentir, pensar y admirar la belleza en las cosas, provoca un sentimiento de inexplicable humanidad en un bombero de corazón frío y mente endeble (Guy Montag).

A través de profundas reflexiones, desafortunados sucesos e inexorables tragedias, Montag deberá elegir entre seguir esparciendo las cenizas de los libros, cubriendo sus pensamientos, sus sentimientos y lo que le queda de humano… o hacerlos brotar y crecer de ellas mismas.

La novela publicada en el año de 1953 fue sin duda un producto inspirado en un deseo ferviente de Bradbury de hacer una fuerte crítica a la censura de una gran cantidad de libros ocurrido sobre todo durante el dominio del nacional-socialismo en Alemania. Asimismo, fue en ese período donde tuvo lugar una corriente política impulsada por el senador estadounidense Joseph McCarthy el cual dio forma al famoso concepto de “cacería de brujas”, en donde se acusaba sin ton ni son a cualquier persona que tuviera una inclinación comunista o socialista, lo que daba lugar a una fuerte censura a todo aquello que iba en contra de los ideales conservadores norteamericanos. Por tanto, la situación política y social de aquél entonces resultaron ser todo un coctel inspiracional para la concepción de Fahrenheit 451.

Estoy seguro que esta aportación de Bradbury al mundo literario nos puede ayudar a comprender, a partir de esta imaginaria “sociedad feliz” anti-pensamiento, la realidad que hoy vivimos en México en donde existe una maquinaria política-tecnológica-social sumamente poderosa como lo son los medios masivos de comunicación (la televisión, por antonomasia), en donde cadenas como Televisa y TvAzteca han ejercido una fuerte influencia en el mantenimiento de un régimen político el cual Mario Vargas Llosa ya bautizó en su momento como la “dictadura perfecta”.

Este es sin duda un excelente libro, altamente recomendado para los aficionados al género de la ciencia ficción, a los interesados por la situación política no sólo nacional sino global… y eso sí, nulamente recomendado para aquellos que gozan de ser pirómanos, extremistas políticos o dictadores en potencia =P… o quién sabe, puede que Bradbury les haga cambiar de opinión.

Referencias:

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